El factor determinante para la intervención es el diámetro del aneurisma: si llega a un punto crítico, se disparan las posibilidades de que la arteria se rompa
El aneurisma aórtico abdominal (AAA) se produce cuando la arteria más importante del cuerpo humano se hincha en algún punto de su parte inferior, a la altura del abdomen, con el consiguiente riesgo de romperse y de causar la muerte de la persona afectada (lo que se produce en 4 de cada 5 casos). El problema de esta enfermedad es que, por lo general, es asintomática, se desarrolla en ‘silencio’. No obstante, en ocasiones se logra diagnosticar mediante exploraciones o estudios de imagen médica realizados por algún otro motivo.
La cuestión es: cuando un AAA se detecta, ¿en qué momento sabemos que es necesario pasar de la espera vigilante a la cirugía? Porque, una vez descubierto el AAA, esa espera vigilante puede prolongarse durante años, aplicando algunos cambios en el estilo de vida del paciente y con medicamentos y estudios de imagen regulares para comprobar que todo está bajo control, asumiendo que son factores de riesgo importantes tener más de 65 años, ser hombre, fumar y sufrir una presión arterial alta.
Pero ¿cuál es el indicador más relevante sobre la inminente ruptura de un aneurisma de aorta abdominal? Según el doctor John Eidt, cirujano vascular en el Baylor University Medical Center de Dallas (Estados Unidos), “el predictor más importante es el diámetro del aneurisma”. “Al igual que el diámetro de un globo, si llega a un punto crítico, es probable que estalle. Los aneurismas con forma parecida a un balón son un poco menos propensos a romperse que los aneurismas en forma de saco”, asevera Eidt.

En el caso de que el diámetro del aneurisma haga necesaria la cirugía, existen dos opciones: la sustitución del tramo de aorta afectado por un injerto de tubo (reparación abierta del aneurisma), o la reparación endovascular (EVAR), esto es, insertar una endoprótesis o stent en el punto dañado de la arteria para liberarla de la presión sanguínea y evitar que se agrande y se rompa. Esta segunda vía se considera menos invasiva para el paciente y la recuperación es más corta: se puede abandonar el hospital en uno o dos días.
El equipo médico optará por una u otra posibilidad en función de la edad del enfermo, de su salud general y del estado del aneurisma. Hoy en día, entre el 75% y el 80% de los AAA son tratados con endoprótesis en lugar de con injertos de tubo.
Conocer el tamaño exacto del aneurisma es vital tanto para controlar su evolución en un periodo de espera vigilante, así como para conocer su tamaño exacto y poder elegir el stent adecuado antes de proceder a la reparación endovascular (EVAR), lo que reduce los riesgos en las intervenciones quirúrgicas. Y a ambos aspectos contribuye eVidaVascular, el módulo de visualización avanzada de imágenes 3D que hemos desarrollado en EMEDICA.
eVidaVascular posibilita el análisis y la planificación quirúrgica no sólo de los aneurismas de aorta abdominal (AAA), sino también de los aneurismas de aorta torácica (TAA), de los aneurismas de aorta toraco-abdominal (TAAA) y de los aneurismas de aorta ilíaca (IA).
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